Real Madrid firmó una de sus actuaciones más convincentes de la temporada y derrotó con autoridad por 4-1 a Real Sociedad por la jornada 24 de LaLiga. El equipo de Álvaro Arbeloa mostró intensidad, posesión, profundidad ofensiva y una idea clara de juego, en una noche donde el Santiago Bernabéu volvió a disfrutar del fútbol de su equipo pese a la ausencia de Kylian Mbappé por molestias físicas.

La afición acompañó desde el inicio. Apenas la voz del estadio anunció a los titulares, el Bernabéu respondió con una ovación cerrada para un equipo que llegaba con novedades importantes. Entre ellas, el regreso de Trent Alexander-Arnold al once titular, en un partido que aparecía como una prueba importante para el lateral inglés tras varias semanas fuera del equipo.

Y Trent respondió de inmediato.

Apenas al minuto 5, el inglés metió un pase espectacular a la espalda de la defensa para asistir a Gonzalo dentro del área chica. El delantero no falló y puso el 1-0 para un Madrid que arrancó dominando desde el primer minuto. Gonzalo sigue aprovechando cada oportunidad y sumó su cuarto gol en liga, manteniendo un promedio goleador altísimo considerando los pocos minutos disputados esta temporada.

El Madrid monopolizó la posesión durante los primeros 15 minutos, moviendo el balón con paciencia y velocidad ante una Real Sociedad que esperó replegada buscando el contragolpe. En ese tramo, Alexander-Arnold fue el jugador más influyente del encuentro: sólido en defensa, preciso en ataque y constantemente generando peligro desde la banda derecha.

Pero el partido tuvo un giro inesperado. Tras un pase filtrado de Carlos Soler hacia Wesley, Huijsen llegó tarde al cruce y cometió penal. El central madridista, además, vio la tarjeta amarilla tras una acción imprudente dentro del área.

Desde los doce pasos apareció Mikel Oyarzabal, quien definió con tranquilidad para igualar el marcador. El empate fue un verdadero alivio para una Real Sociedad que hasta ese momento apenas había logrado incomodar al conjunto blanco.

Sin embargo, la reacción del Madrid fue inmediata.

Vinícius Júnior comenzó a encontrar espacios constantemente por la izquierda y se transformó en una pesadilla para la defensa visitante. En una gran acción individual, encaró dentro del área y provocó otro penal tras una infracción del central rival. El propio brasileño tomó la responsabilidad y convirtió el 2-1 para devolverle la ventaja al equipo merengue.

A partir de ahí, el Madrid jugó probablemente sus mejores minutos del campeonato.

El rombo en el mediocampo diseñado por Arbeloa funcionó a la perfección. Recuperación rápida, circulación limpia y mucha movilidad ofensiva. Toda la banda izquierda comenzó a asociarse con naturalidad y desde ahí nació el tercer gol: una gran jugada colectiva terminó con Carrera encontrando a Federico Valverde, quien controló orientado dentro del área y definió con potencia para marcar el 3-1.

El Bernabéu disfrutaba y el Madrid también.

El primer tiempo terminó con una imagen muy clara: un equipo dominante, agresivo con balón y ampliamente superior. Mientras Trent y Valverde brillaban en ambos sectores del campo, la Real Sociedad no encontraba respuestas y apenas había generado peligro en la acción del penal.

El complemento arrancó sin modificaciones, pero con el mismo guion.

En la primera jugada del segundo tiempo, Vinícius volvió a desbordar dentro del área y nuevamente provocó un penal tras otra infracción defensiva. El brasileño tomó el balón y firmó su doblete desde los doce pasos para establecer el 4-1 definitivo.

Con el resultado controlado, el Bernabéu vivió otro momento especial: el regreso de Dani Carvajal tras una larga ausencia por lesión. El lateral ingresó en el segundo tiempo y recibió la cinta de capitán de manos de Valverde, en una escena muy aplaudida por toda la afición madridista.

Los últimos minutos mantuvieron la misma tendencia. El Madrid siguió dominando la posesión, administrando el ritmo del encuentro y mostrando un fútbol vistoso que combinó intensidad y control. El mediocampo fue el gran motor del equipo, funcionando de manera espectacular tanto en recuperación como en distribución.

Arbeloa, campeón de su liga juvenil y reconocido por su propuesta ofensiva, parece comenzar a encontrar una identidad clara en este nuevo Madrid. Y esta vez, más allá del resultado, el equipo dejó algo todavía más importante: sensaciones de gran fútbol.

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