El Santiago Bernabéu vivió una noche eléctrica. Real Madrid derrotó por 3-2 a Atlético de Madrid en un derbi vibrante por la jornada 29 de LaLiga, en un partido cargado de intensidad, golazos, polémicas y emociones hasta el último minuto.
La victoria deja al equipo merengue a cuatro puntos del líder FC Barcelona y mantiene viva la pelea por el campeonato en una jornada que puede marcar un punto de inflexión en la temporada blanca.
Antes incluso del pitazo inicial, el Bernabéu ya jugaba su partido. Un impresionante tifo dedicado a la diosa de Madrid cubrió las gradas mientras la afición recibía con una ovación especial a Dani Carvajal, quien volvió a ser titular tras la dura lesión sufrida precisamente ante el Atlético meses atrás.
El inicio tuvo ritmo de clásico grande. Tensión, intensidad y dos equipos golpeando rápido. El primero en avisar fue Federico Valverde. El uruguayo, acostumbrado a romper líneas desde la conducción, controló orientado, dejó atrás a Ruggeri con una facilidad tremenda y sacó un disparo violentísimo que venció a Musso, aunque el poste evitó el primero del Madrid. En apenas tres toques, Valverde recorrió media cancha y encendió al estadio.
La respuesta rojiblanca llegó rápidamente. Una gran jugada colectiva terminó con Marcos Llorente encontrando espacio para rematar, pero apareció Andriy Lunin con una intervención espectacular para salvar al conjunto blanco.
El Madrid comenzó a imponer condiciones desde la pelota parada. Un córner ejecutado por Arda Güler estuvo muy cerca de transformarse en gol tras un desconcierto total de la defensa colchonera, aunque nadie logró empujar el balón.
Pero el golpe lo dio el Atlético.
Al minuto 33, una contra perfectamente ejecutada silenció por segundos al Bernabéu. El nigeriano Lookman aguantó con calma la transición ofensiva, encontró a Ruggeri por izquierda y el lateral lanzó un centro preciso hacia el corazón del área. Allí apareció Giuliano Simeone para acomodar el balón y asistir a Ademola Lookman, quien en su primer derbi madrileño definió para marcar el 1-0 del Atlético.
El segundo tiempo arrancó con un Madrid desatado.
Brahim Díaz protagonizó una enorme jugada individual por derecha y provocó un penal que Vinícius Júnior transformó en gol al minuto 52. El empate desató el asedio madridista y el Atlético comenzó a sufrir cada recuperación alta del equipo de casa.
La presión dio frutos apenas minutos después. Valverde robó un balón en salida tras un error grosero de José María Giménez, recién ingresado al encuentro, y el propio uruguayo definió para completar la remontada blanca. El mediocampista atraviesa un momento espectacular: seis goles en sus últimos cinco partidos y un nivel que lo posiciona como el gran líder futbolístico del Madrid.
Pero el derbi todavía tenía más drama guardado.
Cuando el Madrid parecía controlar el partido, Nahuel Molina sorprendió absolutamente a todos con un bombazo desde fuera del área. Un derechazo cruzado, potente e imposible para Lunin que significó el 2-2 en una jugada que parecía no traer demasiado peligro.
El Bernabéu pasó del silencio al delirio en cuestión de minutos.
Porque apareció Vinícius.
La jugada nació desde una transición rapidísima comandada por Trent Alexander-Arnold, quien encontró al brasileño completamente abierto por izquierda. Vinícius encaró, enganchó hacia el centro y sacó un derechazo inatajable para Musso, firmando un verdadero golazo para el 3-2 definitivo.
Un golpe letal en un partido frenético.
El cierre todavía dejó una última dosis de tensión con la expulsión de Valverde tras una dura falta en mitad de cancha, aunque el Madrid logró resistir los últimos intentos rojiblancos para quedarse con un triunfo gigantesco.
El Bernabéu explotó. Vinícius brilló con un doblete, Valverde volvió a ser decisivo y el Real Madrid se quedó con un derbi inolvidable que mantiene encendida la pelea por LaLiga.
