Real Madrid Castilla firmó una de sus actuaciones más contundentes de la temporada y goleó por 5-1 al Celta en la jornada 31 de la Primera Federación. Ante 985 espectadores, el equipo dirigido por Julián López de Lerma reaccionó tras comenzar abajo en el marcador y terminó construyendo una victoria clave en la recta final de la fase regular.

El contexto hacía del partido una verdadera prueba para el filial madridista. Enfrente estaba un Celta que llegaba segundo en la clasificación, atravesando una gran campaña y acumulando tres partidos consecutivos sin perder. Mientras tanto, el Castilla seguía buscando regularidad en un tramo decisivo de la temporada, con pocas jornadas restantes para definir los puestos de playoffs.

Y el inicio parecía confirmar los peores temores para los locales.

Apenas al minuto 5, el conjunto gallego golpeó desde el balón parado. Una jugada preparada desde el córner tomó completamente desprevenida a la defensa blanca: Óscar Marcos ejecutó un centro raso al primer palo y un rebote desafortunado en un defensor madridista terminó enviando el balón al fondo de la red para el 0-1.

El Castilla volvió a demostrar, sin embargo, una capacidad de reacción que no siempre había aparecido durante la temporada.

La respuesta llegó también desde un córner. Joan García apareció con inteligencia dentro del área y aprovechó un balón a media altura para definir de primera y marcar el empate. El central español fue más rápido que todos y resolvió con mucha calidad una jugada que devolvió tranquilidad al conjunto blanco.

A partir de ahí, el partido mantuvo una dinámica extraña. El Celta seguía teniendo más control de balón y parecía más cómodo desde el juego, mientras el Madrid encontraba dificultades para sostener posesiones largas o imponer brillo individual. Pero cuando el encuentro se acercaba al descanso, apareció el desahogo que necesitaba el Castilla.

Al minuto 45, Liberto Navascués recibió fuera del área y sacó un potente remate raso imposible para el arquero visitante. Un gol de enorme valor emocional para un equipo que sufría el dominio territorial del rival, pero que lograba irse al descanso arriba en el marcador.

El segundo tiempo cambió completamente el rumbo del encuentro.

El Castilla golpeó rápido nuevamente desde la pelota detenida. Fortuni encontró dentro del área a Valdepeñas, quien asumió rol de delantero, enganchó con enorme tranquilidad ante la salida del arquero y definió para marcar el tercero madridista.

Ese gol terminó por derrumbar al Celta. Con espacios cada vez más grandes, el Madrid comenzó a correr mejor el campo y encontró contundencia ofensiva. Ortega apareció mano a mano frente al portero y definió con frialdad para marcar el cuarto, ampliando una ventaja que ya parecía definitiva.

Pero todavía faltaba el cierre de la goleada.

Tras una gran jugada colectiva, Jacobo recibió en el borde del área, se tomó un segundo para acomodarse y sacó un disparo cruzado impecable que dejó sin opciones al arquero visitante y selló el definitivo 5-1.

Una victoria contundente, quizás exagerada por el trámite, pero fundamental para un Castilla que sigue soñando con entrar a los playoffs de ascenso. En el momento más delicado de la temporada, el filial blanco encontró eficacia, reacción y una noche ofensiva demoledora para mantenerse vivo en la pelea

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