Real Madrid Castilla igualó 1-1 frente a Ourense CF por la jornada 33 de la Primera Federación en un partido áspero, con pocas ocasiones y mucha tensión pensando en la lucha por los puestos de playoffs.
Ante 785 espectadores, el equipo blanco volvió a dejar dudas desde el juego, aunque logró rescatar un empate en el tramo final gracias al oportunismo de un recién ingresado que evitó una derrota que podía complicar seriamente las aspiraciones del filial madridista.
El encuentro comenzó con ritmo bajo y muy pocas ideas ofensivas por parte de ambos equipos. Durante más de 20 minutos prácticamente no existieron situaciones claras de peligro. El Castilla monopolizaba la posesión, pero sin profundidad ni claridad en el último tercio, mientras la visita esperaba paciente un error para atacar los espacios.
Y cuando llegó la oportunidad, Ourense no perdonó.
Al minuto 22, una rápida transición ofensiva encontró completamente mal posicionada a la defensa del Castilla. El extremo derecho encontró metros para avanzar y lanzó un centro perfecto al área donde apareció Sergio Benito. El delantero atacó el balón con un cabezazo potente e imposible de detener para abrir el marcador y silenciar el estadio.
El gol golpeó fuerte al conjunto madridista.
El Castilla intentó reaccionar antes del descanso, pero siguió mostrando los mismos problemas: mucha circulación de balón, poca creatividad y escasa capacidad para romper el bloque defensivo rival. Más allá de una llegada aislada, el equipo nunca logró incomodar realmente al arquero visitante.
Así terminó el primer tiempo, con un Madrid obligado a levantarse desde el carácter más que desde el fútbol.
Pero el segundo tiempo mantuvo exactamente la misma dinámica.
Ourense se sintió cómodo defendiendo en bloque bajo, transformando constantemente su línea de tres defensores en una línea de cinco cada vez que el Castilla intentaba acercarse al área. El equipo visitante cerró espacios con orden y disciplina, mientras el filial blanco seguía moviendo el balón sin demasiada claridad.
El partido parecía escaparse lentamente.
Hasta que llegó el minuto 75.
En una jugada caótica dentro del área, llena de rebotes y remates bloqueados, apareció el recién ingresado Navascuéndes para aprovechar un balón suelto y empujar el empate del Castilla. Un gol más de insistencia que de elaboración, pero suficiente para devolverle vida a un equipo que nunca terminó de sentirse cómodo en el partido.
El tramo final mostró a un Castilla intentando ir por la victoria, aunque sin demasiadas herramientas futbolísticas para romper nuevamente a la defensa gallega.
El 1-1 deja sensaciones mixtas para el equipo madridista. El punto mantiene vivas las aspiraciones de playoffs, pero el funcionamiento colectivo sigue generando dudas en un momento decisivo de la temporada.
