Real Madrid Castilla consiguió un empate épico 3-3 frente a Arenas Club y aseguró su clasificación a los playoffs de ascenso en una tarde cargada de tensión, emoción y dramatismo hasta el último segundo.
Era un partido decisivo para el filial blanco. En una semana compleja para el entorno del Real Madrid, el Castilla necesitaba una victoria para asegurar matemáticamente su lugar en la siguiente fase y mantener vivo el sueño del ascenso. Y aunque el triunfo no llegó, el carácter del equipo terminó alcanzando para conseguir un punto que vale oro.
Los dirigidos por Julián López Lerma salieron al campo con varias de las grandes joyas de La Fábrica desde el inicio: Joan Martínez, Pol Fortuny, Cestero y César Palacios encabezaban un once pensado para asumir protagonismo desde el primer minuto.
Y el Castilla arrancó mejor.
Alexis Cira protagonizó la primera gran ocasión del encuentro con un potente remate cruzado desde fuera del área tras una gran jugada colectiva. El disparo obligó a una buena intervención de Sergio Arangoneses, quien comenzaba a transformarse en figura para la visita.
Los primeros 15 minutos mostraron un Castilla agresivo, vertical y dominador desde la posesión. El equipo blanco controlaba el balón, imponía intensidad y no sufría defensivamente. Pero el fútbol volvió a mostrar su cara más cruel.
En la primera gran contra del Arenas Club, la visita golpeó. Marcos Fernández recibió dentro del área y definió con precisión para poner el 0-1 ante un Francisco González sin opciones.
El golpe no apagó a la grada.
Las 1.792 personas presentes siguieron empujando con fuerza a un Castilla consciente de lo mucho que se jugaba esa tarde. La afición entendía el contexto: una victoria acercaba el sueño del ascenso, mientras que una derrota obligaría a jugarse todo en la última fecha.
El equipo blanco respondió desde la insistencia. Un tiro libre ejecutado por Raúl Jiménez volvió a exigir a Arangoneses, que seguía sosteniendo la ventaja visitante con grandes intervenciones.
Pero otra vez el Arenas fue contundente.
Al minuto 42, Álex Hidalgo sacó un auténtico golazo para marcar el segundo de la visita y silenciar momentáneamente al estadio.
Parecía un golpe durísimo para el Castilla. Sin embargo, el equipo reaccionó con personalidad antes del descanso.
Primero apareció Rachad Fettal. El delantero atacó el área como un verdadero nueve y conectó de cabeza un gran centro de Raúl Jiménez para descontar rápidamente.
Y cuando el primer tiempo se moría, llegó el empate.
Una enorme jugada colectiva terminó con un pase filtrado espectacular de César Palacios hacia Pol Fortuny. El mediocampista quedó mano a mano con el arquero, lo eludió con muchísima calma y definió para poner el 2-2 justo antes del descanso.
El Castilla volvía a respirar.
El segundo tiempo mantuvo la tensión máxima, con un equipo blanco empujando y un Arenas resistiendo cada avance. Pero el desenlace todavía guardaba más drama.
Al minuto 90, el árbitro sancionó penal tras revisión VAR por una falta de Lamine dentro del área. La visita no desaprovechó la oportunidad y marcó el 2-3, dejando al Castilla al borde del abismo.
Pero este equipo todavía tenía una última respuesta.
Cuando el partido se iba y el silencio comenzaba a instalarse en la grada, apareció nuevamente César Palacios. Tras una pelota detenida, el mediocampista atacó el área y conectó un cabezazo salvador para marcar el 3-3 definitivo y desatar la locura absoluta en el estadio.
El pitazo final encontró al Castilla exhausto, golpeado, pero clasificado.
No fue el partido más brillante del equipo, ni mucho menos el más tranquilo. Pero sí uno de esos encuentros que pueden marcar el carácter de un grupo. El sueño del ascenso sigue vivo en Valdebebas.
